
Cuando le compré este cuadro el otro día me pareció, por primera vez, que le costaba desprenderse de una obra suya. Me lo cogió de las manos y antes de firmarlo lo miró, como despidiéndose, y dijo: - Un día.
Yo entendí que le debía de haber costado todo un día de trabajo, pero no puedo estar seguro de que se refiriera a eso.